Cómo Costa Rica Atrae Capital de Impacto con Turismo Sostenible (sin Sobreconstrucción)

Costa Rica: cómo el turismo sostenible atrae capital de impacto sin caer en la sobreconstrucción

Costa Rica es un referente mundial del ecoturismo. Su combinación de biodiversidad, áreas protegidas y políticas ambientales ha convertido al país en un imán para turistas y para inversionistas que buscan impacto ambiental y social además de rentabilidad. La clave para atraer capital de impacto sin derivar en sobreconstrucción ha sido integrar instrumentos financieros, regulaciones ambientales, gobernanza local y modelos de turismo a escala humana.

Contexto económico y ambiental

  • Importancia del turismo: Antes de la pandemia, Costa Rica recibía más de tres millones de viajeros internacionales por año; este sector genera una fracción significativa del empleo y del PIB, con cálculos prudentes que sitúan su contribución directa entre 8% y 10% del PIB, y hasta 20% al incluir impactos indirectos.
  • Recuperación y demanda actual: Tras la pandemia de COVID-19, la afluencia turística se reactivó de manera gradual, impulsada por el creciente interés en actividades vinculadas con la naturaleza, la conservación y el bienestar, lo que posiciona mejor a los proyectos sostenibles frente al turismo masivo.
  • Recursos naturales: El país revirtió la disminución de sus bosques y hoy conserva más de la mitad del territorio con cobertura forestal, sustentado en políticas públicas y esquemas de pago por servicios ambientales, lo cual constituye un recurso esencial para ofertas turísticas de alto valor.

Mecanismos que atraen capital de impacto

  • Pagos por servicios ambientales (PSA): Gestionados por el Fondo Nacional de Financiamiento Forestal (FONAFIFO), los PSA fomentan la protección ambiental y proporcionan ingresos a propietarios privados y comunidades. Dichos recursos fortalecen la sostenibilidad financiera de proyectos turísticos que preservan ecosistemas y atraen a inversores enfocados en resultados ambientales.
  • Certificación y credenciales: La Certificación para el Turismo Sostenible (CST) del Instituto Costarricense de Turismo (ICT) junto con otros distintivos ecológicos aporta mayor seguridad a los inversores. Las empresas acreditadas exhiben métricas verificables de impacto, lo que disminuye la percepción de riesgo para el capital de impacto.
  • Instrumentos financieros verdes: Bonos verdes, líneas de crédito verdes y financiamiento concesional de entidades multilaterales (Banco Interamericano de Desarrollo, Banco Mundial) respaldan infraestructura con baja huella ambiental, mejor eficiencia energética y mayor resiliencia climática en alojamientos y destinos.
  • Proyectos REDD+ y mercados de carbono: Las acciones de reducción de emisiones por deforestación y degradación (REDD+) y la comercialización de bonos de carbono permiten a los proyectos turísticos mitigar su huella y generar ingresos complementarios, facilitando inversiones orientadas a conservación y desarrollo comunitario.
  • Fondos de impacto y capital paciente: Fondos enfocados en turismo sostenible y conservación buscan retornos financieros moderados junto con un impacto social y ambiental significativo; por ello suelen inclinarse por modelos empresariales de pequeña escala y con capacidad de replicarse.

Maneras de prevenir la construcción excesiva

  • Planificación y zonificación estricta: El Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC) y los planes municipales establecen límites de uso en corredores biológicos y áreas protegidas. La zonificación ecológica evita desarrollos a gran escala en zonas sensibles.
  • Cupos y control de visitas: Reservas y algunos parques nacionales aplican cupos diarios y sistemas de reservas para evitar la saturación de senderos y playas, manteniendo la calidad de la experiencia y protegiendo los ecosistemas.
  • Modelos de alojamiento de baja densidad: Los inversionistas de impacto prefieren ecolodges y proyectos con huella física reducida, construcción con materiales locales, manejo de aguas y energías renovables, en lugar de grandes complejos hoteleros.
  • Participación comunitaria: El turismo comunitario y las alianzas con poblaciones locales distribuyen beneficios y reducen la presión por desarrollos masivos. Comunidades que gestionan alojamientos y guías locales actúan como guardianes del territorio.
  • Mecanismos financieros condicionados: Muchos fondos de impacto colocan condiciones ambientales y límites de capacidad en sus contratos, vinculando desembolsos a metas de conservación y normas de construcción sostenible.

Casos y ejemplos ilustrativos

  • Reserva biológica y alojamiento comunitario en la Península de Osa: Propuestas que integran protección forestal, producción de créditos de carbono y pequeños hospedajes han recibido inversión de impacto para adquirir terrenos, recuperar corredores y formar a la fuerza laboral local. Esto ha permitido ampliar la conservación y el empleo sin recurrir a grandes infraestructuras.
  • Modelo de micro-ecolodges en Monteverde: Proyectos familiares que lograron certificaciones y acceso a microcréditos verdes crecieron en cantidad pero no en tamaño por decisión estratégica, conservando el entorno y ofreciendo una experiencia turística de baja densidad.
  • Programa de pagos por servicios ambientales en cuencas turísticas: Gobiernos locales con actividad turística basada en la naturaleza dedican parte de los ingresos del sector a PSA para resguardar nacientes y bosques, asegurando la provisión de agua y el paisaje de calidad que atrae a los viajeros.

Prácticas recomendadas para armonizar la inversión con la conservación

  • Medición de impactos: Establecer métricas ambientales y sociales claras (p. ej., hectáreas conservadas, empleo local, reducción de emisiones) facilita la atracción de capital de impacto y la rendición de cuentas.
  • Diseño por fases y escalabilidad controlada: Implementar proyectos en etapas permite ajustar la oferta a la capacidad del destino, evitando sobrecapacidad y aprendiendo de la respuesta ecológica y social.
  • Financiamiento híbrido: Mezclar donaciones, financiamiento concesional y capital privado reduce la presión por rendimientos rápidos y favorece inversiones a largo plazo en conservación y comunidad.
  • Educación y gobernanza local: Capacitar a comunidades y empoderar gobiernos locales para regular y beneficiarse del turismo es esencial para mantener límites al crecimiento físico.
  • Integración regional: Planes de desarrollo turístico deben articularse con estrategias de conservación regional para distribuir flujos turísticos y evitar concentraciones en puntos vulnerables.

Retos que aún perduran

  • Presión de inversión tradicional: Algunos actores siguen favoreciendo proyectos de alto volumen que pueden prometer retornos rápidos pero elevan la huella ambiental y social.
  • Capacidad institucional desigual: No todos los municipios disponen de herramientas técnicas o financieras para gestionar la llegada de inversores y aplicar límites efectivos.
  • Medición y transparencia: La necesidad de estándares más estrictos y datos comparables sobre impacto ambiental y social para evitar «lavado verde» o promesas incumplidas.

Políticas y recomendaciones para el futuro

  • Reforzar los incentivos para la conservación privada: Ampliar programas como los PSA y enlazarlos con mercados de carbono para asegurar flujos financieros estables que respalden la protección ambiental.
  • Establecer lineamientos precisos para financiar proyectos turísticos: Vincular el otorgamiento de créditos y bonos verdes al cumplimiento de planes de capacidad de carga, manejo de desechos, administración del recurso hídrico y participación de las comunidades.
  • Impulsar las cadenas de valor locales: Fomentar que el gasto del sector turístico favorezca a proveedores de la zona y emplear herramientas de medición que prioricen la generación de empleo local y el fortalecimiento de servicios esenciales.
  • Fomentar instrumentos de seguro y resiliencia: Crear soluciones financieras que fortalezcan a los pequeños negocios frente a impactos climáticos o económicos, disminuyendo el interés en proyectos de gran escala y alto riesgo.

La experiencia costarricense muestra que es posible atraer capital de impacto cuando las inversiones están alineadas con metas claras de conservación, equidad y calidad turística. La combinación de incentivos públicos (pagos por servicios ambientales, certificaciones, zonificación), financiamiento innovador (bonos verdes, mezclas concesionales) y modelos de negocio de baja huella física permite que el país potencie su ventaja natural sin sucumbir a la sobreconstrucción. Mantener esa trayectoria exige vigilancia, transparencia, y un compromiso continuo entre inversores, comunidades y autoridades para que el valor económico del turismo dependa cada vez más de la integridad ecológica y social del territorio.

Por Carla Ortega

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